Construcción con tierra cruda
La construcción con tierra cruda combina un material tradicional con las posibilidades del interiorismo moderno. En MaWood utilizamos arcilla junto con madera, por ejemplo como revoco o en combinación con calefacción de pared y techos radiantes para calefacción y refrigeración. Descubra sus aplicaciones en nuestras casas de madera .
Acabados interiores con arcilla

La arcilla tiene capacidad de sorción: puede absorber y liberar humedad. Cuando la humedad ambiental es elevada, el material puede almacenarla temporalmente y devolverla al aire cuando esta disminuye. No es un fenómeno nuevo en la construcción, pero el revoco de arcilla presenta una tasa de sorción entre cuatro y siete veces superior a la de revocos convencionales, como el yeso.
La arcilla favorece un ambiente interior agradable
Los minerales de arcilla determinan su gran capacidad de sorción y contribuyen a un clima interior agradable. Al amortiguar las variaciones de humedad, el material reduce también el riesgo de moho. Además, la arcilla conserva la madera sobre la que se aplica, prolongando considerablemente su vida útil.
Madera y arcilla se complementan
Las ventajas de construir con madera y arcilla se conocen desde hace siglos. Ambos materiales también se complementan estéticamente: prácticamente cualquier tono de arcilla combina con cualquier especie de madera. Contrariamente a lo que suele suponerse, la arcilla tiene muchos colores naturales, más allá del marrón con el que se asocia habitualmente.
Arcilla: un material versátil

La arcilla puede utilizarse en muchos ámbitos de la construcción. Se emplea principalmente como revoco, en construcción en seco y, especialmente, en combinación con techos radiantes para calefacción y refrigeración y con sistemas de calefacción de pared.
Techos radiantes y calefacción de pared
Los techos radiantes y los elementos de calefacción de pared son populares, aunque muchas personas aún desconocen esta técnica. La refrigeración por techo aporta un frescor agradable en verano. El agua fría circula por los tubos y climatiza suavemente la estancia. El mismo principio se aplica a los sistemas instalados en las paredes. El aire permanece fresco y limpio y conserva su humedad natural, también en invierno.
Distribución equilibrada de la temperatura
Al no haber radiadores visibles, mejora la estética y resulta más fácil amueblar la estancia. La agradable radiación de paredes y techo proporciona una distribución muy equilibrada de la temperatura y protege también el edificio, para disfrutar de un ambiente confortable.